En ZUEKA creemos que la calidad está en los detalles y que una buena prenda merece acompañarte durante mucho tiempo.
Por eso, preparamos esta guía con recomendaciones para cuidar cada tejido, preservar su textura, mantener su forma y disfrutar de tus prendas favoritas temporada tras temporada.
La belleza de lo natural.
El lino se distingue por su textura, frescura y caída natural. Sus arrugas forman parte de su carácter, y con los cuidados adecuados puede conservar su belleza a lo largo del tiempo.
Lavado: utilizá agua fría o un programa delicado, con jabón suave. Revisá la etiqueta antes de lavar.
Secado: preferí el secado al aire libre, a la sombra. Evitá retorcer la tela.
Planchado: planchá a la temperatura indicada en la etiqueta. Puede resultar más sencillo cuando la prenda conserva algo de humedad.
Guardado: guardá las prendas limpias y completamente secas, evitando comprimirlas en exceso.
Evitá: el uso de lavandina, las temperaturas elevadas y la fricción excesiva.
Un clásico que siempre acompaña.
El algodón es una fibra versátil, cómoda y respirable. Un lavado adecuado ayuda a conservar su color, suavidad y estructura original.
Lavado: lavá con colores similares y utilizá agua fría o tibia según las indicaciones de la etiqueta.
Secado: siempre que sea posible, secá al aire libre y evitá la exposición solar prolongada.
Planchado: seleccioná la temperatura recomendada para la prenda y, si es necesario, utilizá vapor.
Guardado: asegurate de que esté completamente seca antes de guardarla.
Evitá: las temperaturas excesivas, que pueden favorecer el encogimiento, y el uso innecesario de blanqueadores.
La elegancia está en la forma.
Las prendas de sastrería se destacan por sus líneas, estructura y caída. Cuidarlas correctamente permite preservar su terminación y mantener una apariencia impecable.
Lavado: verificá siempre la etiqueta. Algunas prendas requieren limpieza en seco profesional y otras admiten lavado delicado.
Secado: evitá la secadora, salvo que la etiqueta indique expresamente que es adecuada.
Planchado: utilizá una temperatura compatible con la composición y, cuando corresponda, planchá del revés o con un paño protector.
Guardado: colgá blazers y chalecos estructurados en perchas adecuadas. Los pantalones pueden guardarse en perchas que eviten marcas.
Evitá: el calor directo excesivo, los pliegues prolongados y los lavados que puedan alterar la estructura de la prenda.
Movimiento, suavidad y delicadeza.
La viscosa se caracteriza por su caída fluida y su tacto suave. Es una fibra que puede ser más vulnerable a la deformación cuando está húmeda, por lo que necesita un cuidado especial.
Lavado: priorizá el lavado a mano o un programa delicado con agua fría, siempre que la etiqueta lo permita.
Secado: retirale el exceso de agua sin retorcerla y dejala secar a la sombra. Las prendas delicadas pueden necesitar secado en horizontal.
Planchado: planchá del revés, a baja temperatura y siguiendo las indicaciones de la etiqueta.
Guardado: guardá la prenda completamente seca y respetá su caída natural.
Evitá: retorcerla, frotarla intensamente o manipularla en exceso mientras está mojada.
Suavidad que merece durar.
Los tejidos de punto aportan comodidad, textura y flexibilidad. Para conservar su forma original, es importante tratarlos con delicadeza durante el lavado, el secado y el guardado.
Lavado: utilizá un programa delicado o lavado a mano, según la etiqueta. Evitá la fricción excesiva.
Secado: secá preferentemente en horizontal sobre una superficie limpia, dando forma a la prenda mientras está húmeda.
Planchado: evitá presionar o estirar el tejido. Utilizá vapor o una temperatura baja únicamente si la etiqueta lo permite.
Guardado: doblá las prendas y guardalas en estantes. Evitá colgarlas si pueden estirarse por su propio peso.
Evitá: retorcerlas, utilizar temperaturas elevadas y tirar de los hilos que puedan aparecer en la superficie.
ZUEKA. Prendas para acompañarte hoy y siempre.